viernes, 28 de febrero de 2014

¡Qué pena!

Puente de San Andrés, río Fontirin, Muelas Caballeros, Zamora. Foto MEstrada


¡Qué pena!

Qué pena tengo en los campos
rendidos a la maleza.
Qué pena tengo en las hoces,
qué pena tengo en la siembra.

Y en los caminos truncados
¡qué pena!

Qué pena tengo en los surcos
borrosos de las roderas;
y en las sonatas del carro
y en el jaez de las yeguas.

Y en las veredas del río
¡qué pena!

Qué pena tengo en los ojos
de remirar tanta ausencia:
manales, zachos, traíllas,
bigornias, entalladeras...

Y en los olores del heno
¡qué pena!

Qué pena tengo más honda
en el hondón de la huerta:
tomates, habas, cebollas,
patatas, ajos, cerezas...

Qué pena y pena más grande.
¡Ay, ay, qué pena!

Del pozo que daba el agua,
del agua que era tan buena.
Y del caldero herrumbroso
que aún pende de la polea.

Del libro Trozos de cazuela compartida (1991)

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios

2 comentarios:

  1. Bello poema basado en la nostalgia de lo que fueron una gran parte de nuestros pueblos castellanos, con un rico lenguaje, que acabará perdiéndose si alguien no lo remedia. Muchas gracias, Mariano, por ponerlo al alcance de cualquiera.

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  2. Hola, Alonso: gran parte de ese lenguaje ya está prácticamente perdido y no creo que haya nada ni nadie que lo remedie. Muchas palabras ni siquiera quedarán como reliquias en los diccionarios de uso. Pero lo peor de todo es que también se han perdido, o se perderán, gran parte de los pueblos donde sucedieron las cosas que algunos vivimos de niños y que un día nos llenaron de nostalgia. Gracias y un abrazo

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